Potencias mundiales buscan en America Latina recursos naturales

El precio del litio importado hacia China se duplicó en dos meses (noviembre y diciembre del año 2015) llegando a costar 13.000 dólares la tonelada, según indica ‘The Economist‘. El elemento se ha vuelto clave en la demanda de los mercados y ante esto, el llamado ‘Triángulo del Litio’ en América Latina parece ser una reliquia al concentrar más del 85% de las reservas de este metal en el planeta.

Uno de los ejemplos de las demandas de litio en el mundo, es el caso del empresario Elon Musk, quién indicó a principios de mes que expandiría la producción de los autos eléctricos Tesla. “Para producir 500.000 vehículos al año, necesitamos absorber toda la producción de litio del mundo”, afirmó Musk a los medios.

El elemento es un componente esencial de baterías que alimentan todo, desde vehículos híbridos y eléctricos hasta celulares, ordenadores portátiles y herramientas eléctricas.
Teniendo en cuenta tal la demanda de almacenamiento de energía de alta densidad, Goldman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión y valores más grandes del mundo, ha catalogado al litio como “la nueva gasolina”.

De hecho, según un informe publicado por la consultora Allied Market Research, está estipulado que el mercado global de baterías de este elemento genere ingresos por un total de 46.210 millones de dólares hacia el año 2022, indica ‘Diario Financiero’.

El llamado ‘Triángulo del Litio’ es una zona geográfica ubicada en América del Sur, en el límite de Argentina, Bolivia y Chile, que concentra más del 85% de las reservas de ese metal blando del planeta, según indica Fundamin (Fundación para el Desarrollo de la Minería Argentina). Es por eso que los ojos del mundo están puestos allí.

Según indica la BBC, compañías japonesas, estadounidenses, australianas y otras tantas naciones europeas, tienen planes o proyectos en funcionamiento para lo que define en un artículo como la “fiebre del litio”.

Es por esto que, como ocurre en otros sectores mineros de Latinoamérica, algunos han advertido sobre las posibles consecuencias sociales y ambientales de la explotación del material.