Detuvieron al presunto torturador y asesino del empresario Héctor Sartori

El sindicado autor material del crimen del empresario misionero Héctor Sartori (74), ultimado brutalmente en un asalto a su chacra en la localidad correntina de Mercedes en diciembre del 2015, fue detenido en la provincia de Buenos Aires, donde se refugiaba. Según expresaron medios nacionales, estaba trabajando como pintor y fue interceptado en la vía pública.

 

Se trata de Félix Amadeo Rosales (54), quien tenía pedido de captura nacional e internacional emitido por el Juzgado de Mercedes, a cargo de la jueza Margarita López Rivadeneira y el fiscal Adrián Aurelio Casarrubia.

 

Rosales está investigado por los delitos homicidio en ocasión de robo, homicidio doblemente calificado por ensañamiento y criminis causa (para ocultar otro crimen) en calidad de coautor y portación de armas de guerra.

 

Según se pudo establecer, la Dirección de Investigaciones de Avellaneda-Lanús lo atrapó en la localidad bonaerense de Villa Fiorito, en el Partido de Lomas de Zamora. Los investigadores lo venían siguiendo desde que subió a un auto una finca en Villa Caraza, en el partido de Lanús.

 

El código rojo que figuraba sobre él lo ubicaba como uno de los prófugos más buscados del país, a tal punto que el diario Crónica lo describió como “la bestia que torturó y asesinó a empresario”. No se dieron precisiones de cuándo lo detuvieron, aunque se espera el inminente traslado a Corrientes, donde seguirá en una celda el proceso.

 

Debido a que las investigaciones están bastante avanzadas y hay tres personas detenidas -dos de ellas procesadas-, se espera que se le dicte rápidamente la prisión preventiva. Por el hecho no quedarían más personas por buscar, ya que el segundo torturador de Sartori fue asesinado por sus propios secuaces en pleno atraco.

 

La última novedad sobre la causa se había registrado el 14 de junio, cuando el apuntado como ideólogo del atraco, José Andrés Genes (47), se presentó voluntariamente en el Juzgado interviniente. El hecho causó mucha sorpresa en la provincia, ya que sobre Genes también pesaba un alerta roja que supo esquivar de forma exitosa durante mucho tiempo.

 

Como informó El Territorio en ese entonces, el sospechoso se abstuvo a declarar ante el fiscal Casarrubia y desde entonces permanece detenido. Está imputado por homicidio en ocasión de robo en calidad de coautor – lo estaba desde antes de ser detenido – ya que se cree que su trabajo fue realizar la inteligencia previa para robar a varios empresarios ganaderos en la zona.

 

Además, hay dos personas detenidas con procesamiento firme: Alfredo José Alegre y Raúl Alejandro Ibarra, quienes fueron detenidos en abril del año pasado en Corrientes y Chaco, respectivamente. Se cree que Alegre habría sido una de las patas locales organizadores de la logística utilizada por la banda para cometer el golpe, mientras que Ibarra habría aportado apoyo e información.

 

El hecho
El homicidio de Sartori oriundo de Campo Grande – fue cometido el domingo 6 de diciembre del 2015, cerca de las 16, en el interior de su estancia “El Quebracho”, ubicada sobre la ruta nacional 123, entre los kilómetros 77 y 78.

 

Todo comenzó cuando al menos cuatro delincuentes irrumpieron en el lugar y sorprendieron a Sartori, que se encontraba junto a un amigo y un menor de edad. Los maleantes lograron reducir a todos los presentes bajo intimidaciones con armas de fuego y los maniataron de pies y manos con alambres.

 

Allí dieron inicio a una sesión de tortura extrema. Al parecer el empresario se resistió a que lo roben y recibió una feroz golpiza, la cual le desfiguró la cara, quebró el cráneo y terminó matando. Cuando la Policía llegó al lugar, se encontró con el cuerpo del empresario y, al recorrer las instalaciones, dieron con otro cadáver que recién fue identificado un mes después.

 

Se estima que la otra víctima fatal, un carretista de Formosa, formaba parte del grupo asaltante y habría sido herido con un cuchillo por Sartori. En esa instancia sus secuaces habrían decidido ejecutarlo para no cargar con el malherido.

 

Las hipótesis que rodearon al crimen fueron muchas y muy diversas. Se cree que la banda ya había atacado otras veces bajo la misma modalidad y que fueron hasta allí impulsados por el rumor de que el empresario tenía millones de pesos enterrados en tachos de pintura en el patio. Se habló la de mareante suma de 10 millones de pesos.

 

Además, no se descarta la participación de policías como entregadores.