Competir para ser el más gordo

Al sureste de Etiopía, en una tierra bendecida con maravillas naturales, la tribu Bodi o Me’en, celebra una ceremonia para recibir el nuevo año; cada junio deben encontrar al hombre más gordo de la tribu.

Los Bodi poseen una cultura que gira en torno a la consagración de la vaca, animal que otorga estatus y riqueza a los hombres y cuya sangre y leche son los elementos centrales de los ritos y ceremonias. Sedentarios y agricultores, los Bodi mantienen diferentes tipos de relaciones con las once tribus que habitan en la región, desde alianzas y amistades, hasta tensiones diplomáticas y conflictos armados.

Para los Bodi, la gordura es símbolo de la prosperidad y riqueza, por lo que cada año organizan un magno concurso en aras de encontrar al hombre que más engorde durante seis meses. La ceremonia, llamada Ka’el por los Bodi, ofrece la oportunidad de encontrar fama y gloria al hombre que se muestre más perseverante en su intento de engordar.

La preparación para la ceremonia ocurre seis meses antes del año nuevo, y cada familia tiene libertad de elegir a un hombre soltero para ser representados en el concurso. Una vez que los candidatos son aprobados por el consejo de sabios, los elegidos regresan a sus viviendas para mantenerse aislados de la sociedad, con escaso o nulo movimiento, una rigurosa dieta basada en leche y sangre de vaca y la prohibición de tener sexo.

Algunos concursantes desisten de sus intenciones ante la incapacidad de beber la sangre de una vaca, misma que se obtiene sin sacrificar al animal y que debe ser bebida antes de que se coagule, por lo que deberán beber alrededor de dos litros de sangre de vaca en cuestión de minutos cada mañana, siendo ésta la máxima prueba de su resistencia y valor. Durante los seis meses, los hombres engordan hasta no poder moverse o depender de alguien para conseguir sus alimentos.

 

El día de la ceremonia, los concursantes llegan al pueblo principal de los Bodi, donde las mujeres del pueblo, en sus mejores atuendos, cubren a los hombres con arcilla y cenizas para que estos giren alrededor del árbol sagrado. Con gran dificultad para moverse y mantener el equilibrio, los hombres giran motivados por los cánticos de la aldea y la atención de las mujeres, quienes deben limpiarles el sudor y aplicarles capas de alcohol.

Posteriormente, los hombres más viejos del pueblo miden a los concursantes para descubrir quién posee la barriga más grande y nombrarlo ganador. Si bien la victoria no se traduce en un premio físico, sí en la gloria y fama de ser el hombre más gordo de los Bodi, un título y una dicha que mantendrá por el resto de su vida. La celebración termina con el sacrificio de una vaca, cuyo estómago será removido para descubrir qué clase de regalos o maldiciones traerá el futuro.

Tras la ceremonia, los hombres vuelven a su vida normal y pierden la barriga después de semanas de comer escasamente, aunque la nueva generación de concursantes comienza pronto su engorda.